Una tarde de verano muy calurosa

Nadie dijo que alcanzar un sueño fuera cosa fácil. Ni tampoco que fuera cuestión de días. Habían pasado semanas desde que Darío, el gerente del Café del Mar, me diera la oportunidad de trabajar con ellos. Y sorprendentemente ahí seguía, viendo ponerse el Sol un día tras otro, disfrutando de la brisa marina y ofreciendo a todos los visitantes una experiencia única en armonía con la naturaleza. Al fin y al cabo, lejos de las discotecas que aceleran la noche a ritmo de house, esa era la esencia de aquel pequeño punto del mediterráneo que unos llamaban Ibiza y yo, muchos años más tarde empecé a llamar hogar. Continue reading Una tarde de verano muy calurosa

Un nuevo destino: Parte 2

Estaba claro que no podía ser todo tan bueno… Me acababan de estafar y no tenía a donde ir en la isla.
Apenas tenía 200 euros en la cuenta y ningún hotel me hospedaría en estas fechas por menos de 200 euros la noche..

Volví a llamar al telefonillo para convencer a los dueños de la casa y que se compadeciesen de mí y estos me invitaron a tomar un café.

La casa era espectacular, repleta de espacios abiertos y techos altísimos. – ¿Como pude ser tan estúpido de pensar que una casa así podría costar tan poco al mes…?

Luis y María me invitaron al café en su terraza con vistas a la playa. El lugar era impresionante y pensé que puestos a ser estafado, mejor que fuese en un lugar así …
Tras unos minutos conversando sonó mi teléfono. Un numero desconocido, pero aun así lo cogí:

– Diga?

Hola! Soy Darío, el manager de Café del Mar. Hablamos antes ¿recuerdas?. Me temo que hoy no voy a poder verte – dijo – el día se me ha complicado y la vacante que tenía de trabajo ya está cubierta… no se si tiene sentido que quedemos otro día, la verdad. De todas formas puedes pasarte a tomar algo cuando quieras. Invito yo…

La noticia me hundió definitivamente. Primero la casa, ahora esto… ¿ que está pasando ? ¿ La isla me está rechazando?
Entonces miré al horizonte y me di cuenta que tenía que hacer algo para que mi suerte cambiase. Tenía que empezar a moverme si quería seguir pasando más mañanas en ese maravilloso entorno.
Les pedí el favor a Luis y María si podría dejar mis maletas en su casa unas horas, mientras averiguaba que podía hacer… Fueron muy amables. Aunque me molestó que no me ofreciesen quedarme a dormír.

Cogí un par de prendas y las metí en una mochila. Entonces decidí irme a la playa a pasear y dejarme llevar por las energías de la isla. Llenarme de buenas vibraciones que me permitiesen mejorar el día.

En cuanto vi una playa bonita me quité la ropa y me lancé al mar sin pensarlo. Eso me hico sentir realmente liberado… los problemas parecían haberse quedado en tierra y, por fin, sentía un poco de paz.
Comí en un chiringuito por la zona de San Antonio y me dediqué a pasear por la costa el resto de la tarde.
Iba con mi música puesta mirando el mar y pensando en como iba a hacer para salir adelante.
De repente me encontré con un local muy atractivo con una joven de azul pintada en la fachada. Reconocí el local gracias a las fotos, era “Café del Mar Ibiza” y acababan de abrir. Entré y pregunté por Darío, pero me dijeron que no estaba disponible, así que decidí auto invitarme en la barra del local y pedir uno de sus clásicos mohitos.

El camarero era un joven italiano que acababa de llegar para trabajar la temporada en la isla. Tampoco conocía a mucha gente y fue realmente amable conmigo por lo que empezamos a hablar y le conté mi situación. Enseguida se ofreció a prestarme un hueco en el sofá de su casa hasta que encontrase otro sitio…
No lo podría creer! Mi suerte había cambiado y ya tenía donde dormir! Me incorporé para darle un abrazo, y agradecerle semejante acto de generosidad, cuando de repente se escuchó: “ Carlo! ma che fai??” Era Darío; el manager del local, que recriminaba la actitud jovial de su empleado! Darío se dirigió a mi y me pregunto que quien era.
Le expliqué que habíamos hablado esta misma mañana por teléfono y toda la historia de cómo había llegado hasta aquí… pero parecía distraído y no estar escuchándome. Se le veía ocupado con todo su trabajo. Simplemente me contesto: ok, así que tu querías trabajar aquí no? Perfecto. Sofía acaba de resbalar y se ha lesionado. Tu cubrirás su baja esta semana!
Empiezas ahora mismo… Si me gusta como trabajas al final del día te contrato.

UN NUEVO DESTINO

Sofía y yo sabíamos perfectamente que, a estas alturas, la relación no nos llevaría a nada. El amor que había entre los dos se fue evaporando poco a poco como la bruma del horizonte cuando amanece; una pequeña niebla que, poco a poco, se disipa para dejar ver la cruda realidad. Solo que está vez fue algo más rápido de lo esperado.

Había vuelto a casa de mis padres porque no tenía a donde ir. Me encontraba sin trabajo, sin mujer y con unos cuantos billetes en el bolsillo. En cuestión de días lo había perdido todo. Trataba de distraerme con mis antiguos amigos o llamando a las chicas que conocía antes de casarme, pero la mayoría estaban casadas o se habían ido a otro país.

Estaba completamente sólo y solo veía una opción posible: Tenía que escapar de esa gran ciudad… debía alejarme de todo o terminaría pudriéndome en esa ciudad. Ya nada quedaba ahí para mí.

Ahora la gran pregunta era: – ¿a dónde voy?
Siempre me había interesado el continente asiático: Tailandia, Malasia… parecía muy atractivo en las películas y estaba seguro de que sería un lugar perfecto para empezar una nueva vida.
Pero había algo que no terminaba de convencerme en la idea, así que decidí esperar unos días para pensar las cosas con más claridad.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Fue entonces, una noche cualquiera, cuando encendí el televisor y vi un reportaje sobre de la Isla de Ibiza donde mencionaban el cómo a través de sus energías eran capaces de darte la vida que buscabas o quitártela de un plumazo si ella consideraba que no estabas preparado.

Desde luego yo me sentía más que preparado para ella y no iba a perder ni un segundo más de mi vida en esa agobiante ciudad llena de ruido y contaminación. Era 2 de junio y ya volvía a tener un destino claro.

Inmediatamente encontré una casa payesa muy bonita y a un precio muy asequible ( algo imposible en esa época del año.) Sin duda contaba con las cartas a mi favor. Estaba claro que algún tipo de energía me estaba ayudando a llegar hasta la isla.

Solo había una pega: y es que no tenía trabajo. Necesitaba algo y rápido!

Aún así, decidí reservar la casa y hacer las maletas para ir a Ibiza.
Cuando llegué al aeropuerto me encontré de frente con un cartel enorme de Café del Mar. Inmediatamente recordé que Dani tenía un amigo que trabajaba ese local y quizás pudiese ayudarme a conseguir algo de trabajo.
Le llamé y este me pasó el contacto de Darío; el manager de Café del Mar. Tenía a Dani en muy alta estima, por lo que no dudó en hacerme un hueco en su agenda y me dijo que me pasase por el local a eso de las 5pm.

Iba bien de tiempo. Aún eran las 10 de la mañana y solo tenía que ir a mi nueva casa y dejar todas mis maletas. No obstante, no había más tiempo que perder. Me subí en un taxi y marché directamente a San Antonio.

De camino comencé a llamar a mi nuevo casero, pero su móvil estaba apagado. Imaginé que estaría durmiendo, por lo que no insistí demasiado.

Al llegar a la dirección de mi nueva casa puede comprobar que la fachada era aún mejor de cómo se veía en las fotos. Me sorprendió ver a un jardinero privado regando las plantas de lo que sería mi siguiente jardín! Sin duda Ibiza era un lugar privilegiado para vivir!

Volví a marcar a mi casero, pero como seguía con el móvil apagado decidí probar suerte llamando directamente al timbre de la casa. Una voz respondió casi de inmediato: – Si?

– Hola! Soy Jorge el nuevo inquilino!

Pero nadie me contestó de vuelta. Solo se escucharon unas risas de fondo y una voz que decía: – Nadie amor, otro pobre diablo al que también han estafado…!

Inmediatamente me recorrió un río de sangre fría hasta la nuca.